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Ciudades con árboles, ciudades saludables (y felices)

21 Marzo 2018

Mientras pasea por una avenida arbolada entre el ajetreo de una ciudad, es probable que usted no se pare a pensar en los beneficios de los árboles que tiene a ambos lados. O en cómo sería la vida urbana sin ellos. Sin embargo, el marco que ofrecen los olmos, palmeras o mandarinos hace mucho más que proporcionar sombra y suavizar las frágiles líneas del paisaje urbano.

Hay muchas pruebas de que los árboles pueden mejorar la salud mental y reducir el estrés y la ansiedad de la vida urbana. Un estudio de la ciudad de Toronto (Canadá) reveló que el mero hecho de tener 10 árboles más en una manzana de la ciudad mejoraba la percepción de la salud de sus habitantes. Y lo hacía de un modo comparable a un aumento de 10.000 dólares en los ingresos personales, o a sentirse siete años más joven. Hoy, hay más personas que nunca viviendo en las ciudades. Pero esta rápida urbanización no tiene por qué significar una expansión fea y gris.

En las calles atestadas de tráfico de muchas urbes, los árboles desempeñan un inestimable papel al filtrar los contaminantes nocivos y mitigar los efectos del cambio climático. También sirven como filtros de aire altamente eficientes, que absorben el carbono dañino producido por los vehículos y la industria. Un árbol grande puede absorber 150 kilos de dióxido de carbono al año y filtrar a la vez las partículas contaminantes del aire. Solo en Londres (Reino Unido), los árboles eliminan la increíble cantidad de 2,4 millones de toneladas de contaminación atmosférica cada año.

Párese también un segundo a pensar en cuán ensordecedor sería el ruido en las ciudades sin árboles que absorbiesen la contaminación acústica al proteger las casas de las carreteras y de las áreas industriales cercanas. Como si de amortiguadores se tratase, reducen significativamente los niveles de ruido de la ciudad y en el caso de los humanos ese recorte puede ser de hasta el 50%.

Del mismo modo, puede resultar sorprendente descubrir que, al proteger las casas de los vientos fríos, los árboles reducen aproximadamente la mitad de la energía que se necesita para calentarlas. E igualmente sirven como aires acondicionados naturales, ya que pueden reducir las temperaturas hasta en 8°C.

También los bosques de entornos rurales, situados más allá de los límites urbanos (que a menudo llegan a cientos de kilómetros de distancia) brindan una enorme gama de servicios a las ciudades, como la protección de las cuencas hidrográficas y el suministro de energía, de materiales de construcción y de oportunidades recreativas para sus habitantes.

Además de mejorar la calidad de vida de millones de urbanitas, este asunto también tiene sentido desde un punto de vista económico. Un estudio realizado por el departamento de parques de la ciudad de Nueva York (EE UU) descubrió que el beneficio que proporcionan los árboles alcanza los 120 millones de dólares al año, e incluye la protección del suministro de agua de la ciudad y la prevención de inundaciones. Los bosques bien gestionados en las ciudades y sus alrededores proporcionan hábitats, alimentos y protección para las plantas y los animales, lo que ayuda a mantener y aumentar la biodiversidad. En muchas urbes, los árboles urbanos y periurbanos sirven como fuente de leña, alimentos y medicinas. Por ejemplo, los ciruelos Jamun que hay junto a las carreteras en Nueva Delhi (India) producen 500 toneladas de fruta cada año, que se destinan tanto a la venta como al consumo.


A pesar de todo, lamentablemente en algunos cascos urbanos se talan árboles para dar paso a más carreteras y edificios. Sin embargo, cuando el espacio es escaso, los árboles no tienen que crecer necesariamente a nivel del suelo. A medida que las localidades crecen y se multiplican, se desarrollan formas ingeniosas de integrar árboles en los paisajes urbanos, como la creación de jardines verticales, como se ha hecho en Milán, o la plantación de árboles en edificios, como en Singapur, aunque esto siempre debe ser un último recurso.

El tema del Día Internacional de los Bosques 2018 es Bosques y ciudades sostenibles, y en la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), nos aseguramos de apoyar a los países miembros en temas de silvicultura urbana. Es gratificante saber que muchas ciudades de todo el mundo (y no solo del norte rico) se esfuerzan por cuidar los bosques urbanos. En China, 170 ciudades se han adherido a un programa de reverdecimiento que ha aumentado dramáticamente la cobertura de árboles. En Manila se están creando parques en miniatura en espacios como páramos, cruces de caminos y líneas ferroviarias. En Seúl (Corea del Sur) los planificadores urbanos eliminaron toda una autopista del centro de la ciudad y la reemplazaron con árboles y plantas.

La clave está en anticiparse en la planificación. Los paisajes urbanos más exitosos son aquellos que tienen en cuenta los árboles y los espacios verdes desde el principio, en lugar de añadirlos a última hora. Al fin y al cabo, un árbol tarda entre 10 y 20 años en desarrollarse y madurar. Gestionar las áreas urbanas se ha convertido en uno de los desafíos más importantes del siglo XXI, pero los árboles y los bosques urbanos pueden hacer que nuestras ciudades sean espacios más verdes, más saludables y más felices en los que vivir. Debemos asegurarnos de que los incluimos en nuestros planes.